They hold their own penis using a sheet of smoking paper (II)

Vamos a dar por hecho, creo que erróneamente, que el interés del Consell por la protección de las embarazadas nada tiene que ver con la cruzada opositora del PPCV a José Luis Rodríguez Zapatero en todos y cada uno de los aspectos de su tarea de gobierno. Vamos a suponer también, creo que acertadamente, que la ley sirve para regular la vida de los ciudadanos, protegerlos de quienen no la respetan, establecer lo que es legal y lo que no, y fijar las sanciones para los que la incumplen.

El gobierno de España se ha decidido a emprender una reforma de la ley del aborto en la línea de lo que hacen otros países de nuestro entorno, es decir, fijando una serie de plazos dentro de los cuales el aborto es, simplemente, una posibilidad para aquellas mujeres que deseen interrumpir su embarazo, por las razones que sea.

Además, y en primer lugar, la ley establece en su articulado, una serie de medidas tendentes a mejorar la información sobre salud sexual y a prevenir los casos de embarazo no deseado.

Por su parte, con toda la legitimidad del mundo y con un acierto evidente si no se tratara -tal como yo lo veo- de enmascarar la cruzada antisocialista de Camps, el Consell está desarrollando una ley de protección de las embarazadas. La ley incluye, entre otras cosas, una mejora de los mecanismos a disposición de las mujeres para dar en adopción a sus hijos.

Pero, sinceramente, esto me parece demasiado:

Los óvulos fecundados computan para lograr una vivienda.

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Dudas, discursos y contradicciones

Llevo por lo menos tres semanas dándole vueltas a dos cosas. La primera de ellas, este post. La segunda, cómo será el discurso institucional de Francisco Camps hoy.

En todo este tiempo, no he sido capaz de dar con una respuesta a ninguna de las dos cuestiones.

No tengo claro cómo enfocar este post. Tengo tal cantidad de puntos de vista para el post que no acierto a escribir tres líneas seguidas sin saltarme el tema y cambiar de tercio. Por suerte, una encuesta publicada hoy por EL PAÍS, me ayuda un poco en la labor.

Según la encuesta, el 53% de los valencianos creen que el President de la Generalitat mintió sobre la cuestión de los trajes. Tal como yo lo veo, no es que el 53% de los valencianos lo crea, es que Francisco Camps mintió; primero sobre quién había pagado los trajes -él no, desde luego-, y después sobre si conocía o no a su amiguito del alma -Camps dijo que no conocía a Álvaro Pérez.

Otra cosa es que el TSJV esté presidido por otro amigote de Camps y que todos hayan jugado al límite de las reglas para ganar.

Además, el 83% de los encuestados cree que en el Gobierno de la Generalitat Valenciana, existe corrupción. Pero la misma encuesta revela que, de celebrarse elecciones, el PP ganaría en número de votos y de escaños.

Del otro lado, sólo el 20% de los encuestados sabe quién es Jorge Alarte, pero considera que el PSOE defiende peor que el PP los intereses de la Comunitat Valenciana. Es decir, ninguna novedad, el mismo panorama de siempre.

Francisco Camps bien podría afirmar “Yo soy Valencia” y quedarse tan pancho porque, de alguna forma es verdad.

Más de una vez me habréis leído perplejo por saber que los vecinos de municipios cuyos alcaldes están acusados de corrupción repiten en las urnas y reeligen al alcalde, incluso lo reciben con aplausos y vítores a su salida del juzgado.

Más de una vez me habréis leído diciendo que, en realidad, todos somos complices del mamoneo de estos años. Los resultados de la encuesta demuestran que es verdad, que todos estamos en el ajo y que la calidad de nuestra democracia es ínfima.

En este caso no se trata de un alcalde, se trata del President de la Generalitat. Los ciudadanos somos conscientes de que algo huele mal en el Palau de la Generalitat, pero aún así, estamos dispuestos a taparnos la nariz y seguir votando  a los responsables de tanta porquería.

Me cuesta entender que un votante del PP, de clase trabajadora, se desayune con el caso Gürtel y no se le atraganten las madalenas, los fartons o el café con leche.

Porque seguramente el coche de Costa, el reloj de Alperi o los trajes de Camps pueden parecer un mal menor, una nimiedad, pero son la materialización del compadreo de la clase política con una panda de chorizos.

Lo que parece esconderse detrás de todo esto no es un descuido, un garbanzo negro, sino un estilo de hacer política y de gestionar la vida pública que, a la vista de los resultados de las encuestas, a los valencianos nos la trae floja.

 dedol

Tampoco tengo claro qué será lo que dirá Camps hoy en su discurso institucional. De nuevo, EL PAÍS me ha echado una mano.

Camps publica hoy un artículo en el suplemento de Comunitat Valenciana de EL PAÍS titulado La ambición de un pueblo.

En él, Camps retrocede a los tiempos de Mari Castaña para hablar de la ambición de los valencianos que canalizaron el agua, plantaron naranjos y arroz, utilizaron la energía hidráulica -en fin-, y construyeron el primer hotel en la costa -todo un resumen del espíritu emprendedor valenciano. Y, además, hace referencia a ese Sueño Valenciano del que ya hablé ayer y que tan bien explica mycroft en su comentario.

A camps, esta vez, no le ha dado por llorar y lamentarse del olvido al que Zapatero tiene relegada esta tierra. Una novedad.

Pero, ¿de qué hablará hoy Camps? Lo más probable es que repita la sarta de lugares comunes, de tópicos y de frases vacías.

A mí me gustaría, sin embargo, que Camps hoy cogiera el toro por los cuernos y, desde el declarado amor que profesa a los valencianos y a las valencianas, anunciara su dimisión, convocara elecciones y no se presentara a la reelección.

Seguramente, el PP volvería a ganar las elecciones -el pueblo es soberano, no debe cabernos la mínima duda-, pero, al menos el PP habría hecho un ejercicio de la honradez que hoy le falta, y el PSPV sabría en el medio plazo cuál es su músculo.

Al menos, así, en la Comunitat Valenciana, habría pasado algo.

Perdonadme la espesura mental del post de hoy, sé que nada de eso va a pasar, de manera disfrutad del  puente.

De dol

Enguany estic de dol, no vull celebrar el 9 d’octubre.
 
Estic fart de corrupció, d’improvització, de desgovern, d’amiguismes, de manca d’alternatives creïbles, estic de dol per la Corruptitat Valenciana.
 
No vull més barracons, ni més grans esdeveniments, ni més camps de golf.
 
Vull una educació de qualitat en centres educatius de veritat, vull un sistema de salut d’alt nivell, vull investigació a les Universitats, vull responsabilitat i comptes clares.

dedol

Si també estàs de dol, baixa’t la imatge i penja-la al teu blog.

Anima d’altres a fer-ho
 
Enguany estem de dol.

Espectacular

El President de la Generalitat estuvo ayer en Alicante en la inauguración de las obras de urbanización de IFA. Ahí es nada.

Aparentemente, el Instituto Ferial tiene un proyecto que se llama IFA 2011 Mediterranean Emotions que pretende relanzar el complejo y dotar las institución ferial de nuevas y mejores infraestructuras; imagino que con la intención de convertir a IFA en un referente de las ferias en su zona de influencia (incluyendo Murcia y Almería, supongo).

Aparte de unas simulaciones por ordenador de cómo quedarán los edificios -lo que es al mundo digital, como al real las maquetas-, la web del proyecto, no contiene ninguna otra información. Es decir, nada sobre los objetivos del proyecto, nada sobre su substancia, nada sobre cuál es el área de influencia de IFA y por qué -comparándose en volumen, por ejemplo, con otras ferias-, nada sobre la estrategia que lo sustenta. En fin, nada.

A la presentación de ayer, asistió la creme de la sociedad alicantina -perdonad, que me da la risa-, los alcaldes de varios municipios, el Molt Honorable, del Presidente de la institución, etc.

Precisamente el presidente de IFA, Moisés Jiménez, pronunció las siguientes palabras:

Nos encontramos en una situación socio-económica donde la petición constante a las instituciones públicas y privadas sobre la necesidad de innovar, re-imaginar, efectuar cambios de modelos económicos y organizativos está más justificada que nunca.

¿Qué querría decir? La presentación del proyecto estuvo precedida por una actuación de la Fura dels Bous, fuegos artificiales y ampulosos discursos.

O sea, que un proyecto vacío y caro mientras no se demuestre lo contrario, acompañado de un acto vacío y caro.

Gracias al legado de Eduardo Zaplana, a sus grandes eventos, y al testigo recogido con afán por Francisco Camps, la  sociedad valenciana se ha acostumbrado a que absolutamente todo esté rodeado de un halo de espectacularidad que esconda las vergüenzas, entretenga y distraiga a la vez de los verdaderos problemas. No es más que una reedición del pan y circo, sólo que sin pan.

Perdonadme la comparación, pero me recuerda un poco esos padres que solicitan ayuda a la Supernanny. La Supernanny le dice a los padres del niño rebelde que no todo pueden ser juegos, que los padres deben mandar, saber decir que no, dar ejemplo.

Los valencianos somos los niños, nos hemos acostumbrado al juego, al espectáculo y la vacuidad. Con la abundancia de estos años, nos hemos vuelto perezosos, acostumbradizos -si Costa se puede inventar insevero, yo puedo inventarme acostumbradizo- y un poco impertinentes, perdonadme otra vez. El Consell y Camps a la cabeza no ha hecho nada por evitarlo, al contrario, ha alimentado nuestras ganas de buena vida y ha dado alas al sueño valenciano del que habla mycroft en un comentario.

Sin embargo, los valencianos seguimos levantándonos a las siete de la mañana para ir a trabajar, no nos hemos convertido en bonvivants, ni conducimos coches de lujo, ni desayunamos en Tiffany’s. Al contrario, cada vez tenemos problemas más graves, de degradación del territorio, en el mercado de trabajo, en el sector turístico, en los sectores tradicionales, en el sector inmobilario, pero sobre todo tenemos un problema con nuestra clase política, son los padres irresponsables.