La inercia del gallo feo

La Sierra de Fontcalent es invisible porque no vale gran cosa, y su entorno tampoco. Ni siquiera se ve desde la carretera que pasa al lado de ella, a pesar de que no hay un solo obstáculo que lo impida.

Conozco a un hombre que vive con su familia en la falda de la Sierra, y que está inexplicablementente enamorado de ella. Es un hombre sencillo, que tiene animales en su finca, a los que cuida con esmero. Posee el gallo más bonito del mundo, y eso lo puedo corroborar, aunque sé que es su secreto. Por eso no diré el nombre del hombre.

Conoce la Sierra como si fuera el salón de su casa. Me contaba el otro día que tiene un hijo de catorce años, amante del aire libre, como su padre. A veces me los imagino como los herederos directos de los hombres prehistóricos que allí vivieron, y cuyos restos deben de andar por ahí enterrados. Es sin duda una sierra muerta y olvidada. El hijo de mi amigo, cargado de un realismo que yo nunca había visto en un niño de su edad, le dijo hace poco a su padre que quería marcharse lejos, a vivir en un sitio mejor.

Cuando su padre me dijo que se estaba pensando seriamente marcharse de la región, sentí que el Hombre Prehistórico emigraba una vez más, en busca de tierras más prósperas. Pero inmediatamente me dí cuenta de que no era así. Muchos más hombres se quedarían en estas tierras y, sin duda, algunos habitarían en el mismo lugar cuando ellos se hubieran ido.

Aún así, la idea de una familia de hombres primitivos a punto de partir se instaló en mi cabeza. Cogí el autobús y me fui a ver la sierra invisible. Al llegar a las naves industriales, yo fui el único viajero que la miraba y el único que se bajó en la parada.

–¿Qué hacía yo allí?–, me pregunté al dejarme solo el autobús con los zumbidos de la autovía. Mi historia absurda de los hombres primitivos nómadas se había esfumado. Tuve la certeza de que la Sierra se estaba riendo de mí, de que era ella quien me había borrado el sentimiento. Como otras veces, decidí forzarme a sentir, a jugar el papel que me había propuesto al ir allí, a pesar de que otro sentimiento muy distinto me había invadido ya sin remedio: yo era uno de esos hombres que quedaría después de la marcha de mi amigo. Un hombre, yo,  desgastado por la inercia. Fortalecido, sin embargo; capaz de resistir las peores condiciones, capaz de aceptar la destrucción y convivir con ella. Entendía porqué la sierra se reía. Los dos estábamos muertos.

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25 comentarios en “La inercia del gallo feo

  1. Muy bonito, parece que flotas entre las letras al leerlo.
    !Pero que final mas triste! No podria la montaña autodespeñarse, destruir la autovia, recoger a la familia cromañón y volver a recomponerse? 😉 Las historias sobre medio ambiente siempre terminan mal. Inma

  2. jaja, muy bueno Inma, me encanta la idea de la montaña despeñándose sobre las autovías (quizá podría también caer sobre “alguno” que pasase y jodeler el mercedes, jeje).

    El post es pesimista, sí. Resulta que me acababa de ver una peli que me dejó muy mal cuerpo (La Hora Fría, muy recomendable si os gusta la ciencia ficción… española).

    Pero el pesimismo viene sobre todo de una reunión que tuvimos hace pocos días en la que valoramos la respuesta a las alegaciones de Salvem Fontcalent (por cierto podéis ver las respuestas a todas las alegaciones en internet, Ayto).

    Ni una sola alegación de SF ha sido aceptada y, lo que es peor, la Sierra quedará aún más encajonada entre las autovías. Quizá hayais leído que iban a declarar la sierra Parque Natural. Bueno, pues leyendo la letra pequeña queda bastante claro que tal cosa, si ocurre, será dentro de muuuchos años (por otro lado, qué sentido tiene un PN encajonado entre autovías y demacrado por canteras que no piensan parar hasta que la montaña se desplome)

    Paolo, gracias por la comparación. Efectivamente es un piropo!

  3. Offtopic: Pensaba que era la unica persona que habia visto La hora fria !!! Un curioso experimento del sci-fi patrio! A mi me gusto pero si es una película algo oscura…

  4. Pues si, la peli es una grata sorpresa (más siendo española). Lastima que en las pelis de sci-fi haya tanta pasta y tan poco cerebro, en general.

  5. En todo caso, no debería sorprendernos la situación de la sierra. No hay un modelo de ciudad, no hay un modelo de provincia, y los desmanes se cometen porque no hay un principio motor de la acción de las AAPP, del sector privado.

    Ayer leí que el Plan Estratégico para la provincia lleva un año y medio de retraso. Un Plan Estratégico que nace con retraso es, como parece lógico, un plan estratégico que va hacia el fracaso porque las necesidades cambian muy rápidamente y la realidad es tozuda.

    Se echa de menos un liderazgo político que no existe, ni en Alicante, ni en València, ni en Madrid.

  6. Ciertamente vivimos tiempos dificiles. Por un lado el Liberalismo Economico ha mostrado que esa famosa mano invisible como te descuides es capaz de estrangularte, pero por otro lado ves que la accion del estado y el liderazgo politico son altamente inefectivos como motor de la sociedad. Ni la sociedad abierta ni el estatalismo son capaces de articular una alternativa vivible.

    Obama puede que sea un espejismos, un falso rayo de esperanza pero yo por el momento me encomiendo a el, no para lograr un mundo mejor pero para estabilizar este deslizamiento al abismo…

  7. Alfredo. Yo creo que daría igual a no ser que la ecatombe ocurriera muy rápidamente de modo que no nos diera tiempo a olvidar nuestra propia historia (por aquello de que vivimos poco tiempo; lo comentábamos Paolo y yo en su blog el otro día, por cierto).

    El abismo para nosotros, no será abismo para nuestros nietos, será su mundo. Así mismo, lo nuestro seguramente sería un abismo para los terrícolas de hace siglos.

    El ser humano es terríblemente adaptativo, como las ratas, que nos siguen a la par en población urbana.

  8. Paolo
    Vaclav Havel dijo un día que no hay soluciones globales, sino que cada problema tiene una solución diferente, refiriéndose al Capitalismo frente al Comunismo. No sé si Obama tendrá algo que aportar diferente a lo que se haya visto hasta ahora. Ojalá.

  9. Veréis, a pesar de todo, creo que somos un animal extraordinario, al que valdría la pena dar una segunda oportunidad.

    Y, a pesar del dolor y del sufrimiento, creo que nuestra única solución -y la única que le queda al planeta- es esa gran ecatombe que nos convierta en una minoría numérica en un entorno suficientemente degradado como para que los recursos disponibles no nos permitan recuperarnos con rapidez; para que nuestra historia se convierta en leyendas de las que aprender como un niño.

    Al fin y al cabo, la triunfadora de nuestro exterminio será la vida, y nosotros podríamos tener esa segunda oportunidad.

    Cuando uno pone por escrito estas cosas, se siente como un malvado de película, no sé si me explico.

  10. Oiga, estan hechos unos poetas, poesia un poco a lo Cioran pero poesía al fin y al cabo. Me han encantado estas dos frases, en serio:

    “El abismo para nosotros, no será abismo para nuestros nietos, será su mundo” Riskot

    “la triunfadora de nuestro exterminio será la vida” Alfredo

    Algun dia si no les importa, le intertextualizaré o plagiaré directamente ; )

  11. ¡Qué barbaridad!, pues vaya manera de arreglar las cosas, hecatombándonos (valga la palabra).
    Bueno Ricardo, yo que te felicité por los logros y resulta que no ha sido así y aunque en varias de las alegaciones pone estimar parcialmente, no estamos contentos (lo sé por experiencia propia), pero por lo menos tenemos el honor de haber hecho algo por nuestra ciudad, aunque sea una parte mínima.
    En la exposición del Centro 14, han puesto los planos comparando (algo bueno han hecho, para que la gente se aclare más), es decir: lo que proponían y lo que han reformado con las alegaciones estimadas.

  12. La de ortografía que estoy aprendiendo en estos días! Gracias Alfredo!

    Paco, ¿donde está el centro 14?

    Paolo, yo creo es la primavera, las florecillas, los pajaritos… ; )

  13. Es que soy un pastor…(juás). Está en la C/Labradores 14 que va de la pza San Cristóbal hasta la de Abad Penalva (la de la Concatedral de San Nicolás), paralela a la Rambla. Si quieres hablar con algún técnico, sólo están por las mañanas, de 9 a 2, aunque para ver los planos está abierto también por la tarde.

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