Le he cambiado el título al post

Se pueden distinguir tres etapas en la popular serie de dibujos animados Heidi.

A saber:

  1. Heidi llega a casa del abuelito. Tras los primeros problemas de convivencia y superadas por parte del abuelito las fases de negación, ira, negociación, depresión y finalmente aceptación, la niña se adapta a la vida en los Alpes.
  2. Heidi se marcha a Frankfurt. Conocemos a personajes como la señorita Rottenmayer, Clara o la abuelita de Clara. La vida de Heidi es un suplicio, hasta que la niña no puede más y entra en una profunda crisis que afecta a su salud física y psicológica.
  3. Heidi regresa a los Alpes. Esta vez es la señorita Rottenmayer quien atraviesa las cinco fases, asistimos a la curación de Clara y a la transformación del carácter del abuelito.

Y hablando de cuestiones sin trascendencia alguna, la Generalitat Valenciana anunció ayer su intención de elaborar un contrato a imagen y semejanza del que, en campaña electoral anunció Rajoy, según el cual los inmigrantes se comprometerán a cumplir las leyes, principios y costumbres españolas y valencianas.

El contrato, tal como acabó reconociendo la propia Generalitat, no parece que vaya a tener ningún tipo de valor y es más una cuestión de voluntarismo político por parte de la Generalitat.

Ante este anuncio, tengo algunas consideraciones:

  • Debate profundo. Si de verdad abrimos la caja de pandora de las costumbres valencianas, vamos a ir hasta el fondo de manera que cuando el inmigrante tenga que firmar el contrato, las cosas estén muy claras y no haya malentendidos.

Así, si somos honestos con nosotros mismos, deberíamos abrir un profundo, valiente y descarnado debate ciudadano sobre nosotros mismos. Os doy algunos ejemplos:

¿Paella valenciana o paella alicantina? Es decir, ¿qué paella queremos que respeten los inmigrantes? ¿la paella alicantina de exquisita simplicidad y excelente resultado? ¿o la paella valenciana, cuyas normas de elaboración requieren un conocimiento casi alquímico, y cuyo resultado es también digno de mención? ¿la paella de carne, o la paella de pescado? ¿es lícito elaborar la paella mixta?

Más ejemplos, ¿mascletàs o castillos de fuegos artificiales? ¿qué le debe gustar más al inmigrante, les Falles o les Fogueres de Sant Joan? ¿valenciano o castellano, o como he oído decir alguna vez, valenciano alicantino? ¿Deberán los inmigrantes que firmen el contrato comprometerse a respetar la valenciana costumbre de meter la mano en la bolsa del dinero público? ¿tendrán que cumplir el principio de que lo mejor que puede hacer quien tiene un terrenito en esta santa tierra es especular con él, o enterarse de cómo dar un pelotazo? ¿deberán los inmigrantes militar en el menfotisme castellonense, valenciano o alicantino? porque hay diferencias, aunque no lo parezca.

En fin, muchas preguntas para las cuales el Consell deberá dar respuestas cuanto antes si de verdad quieren tener la ley lista para antes del verano.

  • Que Rajoy se agarre a la silla. Dado que el contrato en sí no tiene ningún valor legal, todo parece indicar que Francisco Camps está haciendo puntos ante Mariano Rajoy. La propuesta, como digo, es calcada a la que Rajoy hizo en campaña. Y como el PP no ganó las generales, Camps ha debido de pensar que, ante el vacío de poder en el PP y tras la marcha de Zaplana a Telefónica, le toca hacer el papel de azote del gobierno.

Si Rajoy conoce un poquitín a Francisco Camps, ya habrá cogido el teléfono y habrá llamado a Zaplana para que el ex-President de la Generalitat le explique cuáles son los pasos que no debe dar si quiere evitar que Camps se le meta en casa, lo eche y cambie la cerradura.

El Conseller d’Inmigració i Ciutadania defendía esta mañana el contrato poniendo por delante el progresivo deterioro de los servicios públicos valencianos, con un grado de desparpajo y desfachatez de los que sólo el PP valenciano pueden hacer gala, y los retos derivados de la absorción social y cultural de un volumen de cerca de 800.000 inmigrantes -entre legales e ilegales.

Todos sabemos en qué tierra vivimos, cada cual que juzgue.

Os animo, en cualquier caso, a que plantéeis nuevos objetos de debate de cara a la fijación definitiva de las costumbres valencianas.


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9 comentarios en “Le he cambiado el título al post

  1. Je, je… quina canya! Molt bones, les teues consideracions als costums valencians (paella valenciana/alacantina, fogueres/falles, valencià/castellà, menfotisme, etc.).

    I és que darrerament els que ens governen plantegen mesures estranyes, arbitràries i, fins i tot, surrealistes: els de l´ensenyament, per exemple, patiran l´any que ve l´assignatura de “Educació per a la Ciutadania” en anglés (?).

    I ara ens vénen amb el contrat d´immigrants…

    En fi, quin descrèdit!

  2. Hola Me llamo Milagros y tengo 11 años, me gustaria intercambiar informacion sobre Heidi ya que soy muy fanatica de ella.
    Cariños Milagros

  3. Hacía tiempo que no me reía tanto y tan amargamente.
    El comienzo de este artículo queda en los anales, Alfredo. Brillante, es un 10 en toda regla.

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