La renuncia de Jordi Sevilla

Ayer por la tarde, Jordi Sevilla anunciaba en su blog que no se presentaría al XI congreso extraordinario de los socialistas valencianos como candidato a la secretaría general. Sevilla prefiere dejar la jaula de grillos del socialismo valenciano, marcharse a Madrid y ejercer como diputado del PSPV por Castellón a quedarse en el partido y trabajar por él. En realidad, creo que es lo mejor, no me pareció nunca que un fichaje estrella fuera la solución al problema.

El que fue ministro de Administraciones Públicas asegura en su blog que lo deja, en parte, porque no ha sido capaz de hacer lo que se propuso cuando volvió a la Comunitat Valenciana tras la dimisión de Pla:

“Sólo durante unas semanas y porque así me lo pidió el Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, en privado primero, y delante de todos los medios de comunicación después, intenté tomar el pulso al PSPV para promover y, en su caso, liderar la necesaria, ansiada y postergada renovación que nos obligue a situar nuestra meta, miradas y esfuerzos lejos del ombligo propio y más cerca de los ciudadanos y del deseo de ganar su confianza mayoritaria para conseguir la Presidencia de la Generalitat con capacidad suficiente como para llevar adelante un proyecto político en línea con el del Presidente Zapatero.”

“Reconozco que no he sido capaz de mover las oxidadas palancas internas del cambio en el partido. Y fue así desde el principio, cuando defendí, sin éxito, un Congreso Extraordinario que nos situara en mejores condiciones para abordar las elecciones generales, que no se ganan ni se pierden en quince días de campaña si todo lo demás no funciona correctamente durante el resto del tiempo.”

Habla, pues, Sevilla de “oxidadas palancas” y del “ombligo propio”. Es decir, que el PSPV sigue siendo un barco a la deriva y sin dirección, que ni Sevilla ha sido capaz de enderezar un poco y que sigue a lo suyo, a nada, en realidad.

Ayer trataba de entender aquí las razones por las cuales el Partido Popular sigue ganando elección tras elección en la Comunitat Valenciana. Hablaba de discursos falaces, y de incapacidad del socialismo valenciano para contrarestarlos, pero parece que hay mucho más: una incapacidad enfermiza del Partit Socialista del País Valencià para solucionar sus propios problemas internos, dar voz a las nuevas ideas dentro del partido y ejercer una labor de oposición constructiva y productiva.

Puede que, desde el PSOE, alguien intente hacer un nuevo experimiento. En Ferraz pueden caer en la tentación de pensar que si no ha sido Sevilla, si no es Carmen Alborch, si Lerma no puede con el barco, quizá Maria Teresa Fernández de la Vega o Bernat Soria podrán con él. Pero no es esa la solución. El socialismo valenciano necesita un debate de ideas profundo y extensivo, un reciclaje desde abaja hacia arriba, en el que participen los militantes, los cargos electos, las organizaciones sociales, el ecosistema socialista valenciano en su conjunto.

La tarea es doble:

  • Por un lado, pulsar, conocer la realidad de la Comunitat Valenciana, las necesidades de la ciudadanía, los problemas reales de la gente, los retos a los que la sociedad valenciana se enfrenta hoy. Tengo la impresión de que, durante todos estos años, la tarea principal del socialismo valenciano ha sido la satisfacción de las necesidades y los antojos de los dirigentes de turno -por muchos votos que hayan obtenido o por mayor que sea su influencia entre los grupúsculos de concejales- y una lucha cainita entre facciones enfrentadas por conseguir cuotas de poder. Los ciudadanos lo perciben y prefieren votar a partidos con un proyecto definido por muy extravagante o equivocado que ese proyecto sea.
  • Por otro lado, una vez conseguida la primera tarea, el segundo paso es convencer a los ciudadanos de que el proyecto socialista es fiable, coherente y ajustado a los intereses de la sociedad valenciana. Es decir, los socialistas valencianos han de ejercer de oposición, no languidecer mientras el PP campa a sus anchas en esta tierra. El PSPV ha de proponer, argumentar, denunciar, sacar los colores al PPCV.

Por cercano, el ejemplo alicantino, viene como anillo al dedo.

Durante muchos años, los votantes socialistas no tuvieron una alternativa electoral al Partido Popular. La acertada percepción de los ciudadananos era que, en los temas fundamentales -me viene a la mente Rabassa- socialistas y populares iban de la mano y que la oposición socialista no era tal, sino una prolongación de los intereses urbanísticos de unos pocos, cuya portavocía y representación pública ejercía el Alcalde de Alicante.

Así las cosas, el hastío era perceptible y la movilización de los votantes de izquierda, mínima. Fue necesaria una limpieza que permitiera la entrada de sangre nueva en las filas socialistas alicantinas para que el partido obtuviera un resultado electoral a la altura de las expectativas. Las municipales de 2007 hicieron recuperar las esperanzas de cambio a muchos votantes socialistas y el resultado, aunque negativo, es la manifestación más clara de ese cambio.

Pero aún falta la segunda fase: Etelvina Andreu debe ser capaz de proponer y plantar cara, eso se espera de ella. No parece lógico que las bases socialistas estén hartas de la política municipal del PP, pero que el PSPV no sea capaz de ejercer como alternativa ante los ciudadanos y entorpecer la acción de gobierno del PP. No se trata de enrarecer el ambiente, sino de defender los intereses ciudadanos y ofrecer, para cada caso, una alternativa realista.

Para esto último, es necesario conocer el territorio en el que uno se mueve, manejar con precisión las demandas de los ciudadanos. Y para conseguirlo, nada mejor que recurrir a las fuentes, a las bases, a la militancia aséptica y libre de condicionamientos de política interna, a la sociedad en su conjunto.

El camino que tiene el PSPV por delante es largo y tortuoso, pero la meta es alta y el objetivo noble, recuperar la confianza de los ciudadanos y ser, de verdad, alternativa de gobierno en la Comunitat Valenciana.


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3 comentarios en “La renuncia de Jordi Sevilla

  1. El PSPV té molta feina a fer en el seu partit si volen fer alguna cosa en els pròxims anys.

    Amb EU dividida i trencada, només resta el BLOC per a fer una política ferma contra el PP, però no és suficient. El PSPV també s’haurà de posar les piles.

  2. Gràcies, Fajardo. Ara t’afegisc. I gràcies pel teu comentari.

    Estic d’acord amb el que dius, i crec també que PSPV i Bloc tenen moltes coses en comú i moltes raons també per anar de la mà en infinitat de temes.

    A vore si la catarsi socialista i la crisi d’EU servixen per alguna cosa.

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