Hace algunos días que publico en el blog fotografías del Barrio de Santa Cruz y del Casco Antiguo.
También he limpiado con el Photoshop un par de fotos de Alicante para hacerme a la idea de cómo sería la ciudad si el Ayuntamiento le pusiera un poco de mimo a su trabajo. O mejor dicho, si el Ayuntamiento de Alicante hiciera su trabajo.
Un paseo por Alicante o Alicante en ruinas.
Un paseo por Alicante o Alicante en ruinas (II)
Un paseo por Alicante o Alicante en ruinas (III)
Un lavado de cara a Alicante (II)
En las fotos que he limpiado, he retirado los cables aéreos, las grúas de construcción, las antenas de televisión, he enlucido fachadas y repintado otras.
El objetivo ha sido mostrar el alto nivel de abandono en que se encuentran estos dos barrios de Alicante y cómo, a pesar de la grandilocuencia de los planes del Ayuntamiento y de algunas actuaciones puntuales, la suciedad y la degradación son la nota dominante.
Hoy, voy a centrarme en los maceteros y las papeleras del Barrio de Santa Cruz como ejemplo de lo que el Ayuntamiento podría hacer pero no hace. Es decir, cuidar y preocuparse por la ciudad.
Las flores y las plantas que los vecinos utilizan para decorar las fachadas de sus casas y las calles de Santa Cruz son un elemento fundamental del barrio. Su presencia es uno de los atractivos del barrio que, con ellos, se convierte en un lugar pintoresco de la ciudad, una especie de remanso de paz a dos minutos del centro de Alicante.
En la medida en que los maceteros están en las fachadas y enmedio de la calle forman parte, sobre todo los que están enmedio de la calle, del mobiliario urbano de Alicante y, por tanto, son una responsabilidad del Ayuntamiento de Alicante.

No se trata de ponerle puertas al campo, sino de armonizar la imagen de la ciudad, sin frenar la iniciativa de los vecinos de colocar flores y plantas en las calles, y facilitar soluciones para hacer más atractiva la imagen del barrio.
Me explico, estoy convencido de que los vecinos de Santa Cruz tienen la mejor intención, pero si os fijáis en las fotografías, da la impresión de que muchos de los recipientes parecen ser bidones vacíos de alguno de los bares de Santa Cruz, pintados con pintura plástica y colocados en las calles. Esa sombra de la segunda foto soy yo.

Otros parecen cubos de pintura decorados con motivos de la Explanada. He llegado a pensar que son cubos de helado de Helados Alacant…

Y finalmente, están las papeleras y cubos de basura, pintados de azul y blanco, como casi todo en Alicante.

La idea, como digo, es que el Ayuntamiento debe poner solución a esto que, personalmente, creo que una pobre imagen del barrio.
Posibles soluciones serían:
- La colocación de maceteros para las plantas más grandes, como el ciprés de la segunda foto.
- La habilitación de un sistema de recogida pneumática de basuras, para evitar que la basura esté en bidones pintados de azul y blanco enmedio de las calles.
- La convocatoria de un concurso de ideas para diseñar varios modelos de maceteros que representen al barrio y la ciudad -sin caer en la coentor, por favor, y evitando el blanco y el azul omnipresentes. Estos maceteros los distribuiría el Ayuntamiento a los vecinos, a través de la Junta de Distrito o la AV del Barrio de Santa Cruz. En un Alicante ideal, en el barrio de Santa Cruz habría tiendas de artesanía que los venderían a los turistas, pero bueno.
- La fijación de normas estéticas en con relación a esta materia que regulen qué está permitido y qué no lo está. Esto para evitar uniformidades excesivas y no acabar con el hecho de que se trata de una expresión espontánea de los vecinos.
El ejemplo de los maceteros me sirve para las antenas, los cables aéreos, las fachadas, los tejados de las casas, etc.
Con voluntad política y de servicio público, el Ayuntamiento de Alicante podría contar con fondos europeos de programas como URBAN, o incluso aspirar a cofinanciación de la UNESCO en la medida en que Santa Cruz es una expresión de la cultura popular alicantina.
En el centro de la cuestión está el hecho de que Alicante es una ciudad que se considera a sí misma turística. A pesar de las quejas de los hoteleros de que la ciudad pierde visitantes campaña tras campaña, el Ayuntamiento no pone en marcha medidas que pongan en valor sus atrativos turísticos. El resultado es que la ciudad cada vez está más enmarañada, más sucia y más degradada.
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